—Se dice que, a cada quien su santo, o bien a Cesar lo que es de Cesar. Sin embargo, para Adhalpe, quien había cruzado todas las barreras locas, había llegado al tope de su aflicción. Se seguía sintiendo vacío. ¿Sentía que deseaba a Ciro, que era una especie de droga a la que no podía dejar de tener o usarlo, sin embargo una vez suyo y saciado, no sentía nada. Era como tratar de llenar un barril con hoyos abajo, Adhalpe había mantenido a su fantasmal esposa en él anonimato, y seguía su vida junto a Ciro y Aurora, pero no estaba satisfecho consigo mismo. Y el juez más importante de uno, es uno mismo, el peor enemigo de alguien, es el mismo. Así Adhalpe empezara a perderse en un mundo de perdición, ya nada quedaba de lo q fue, el hombre justo, correcto, al que le importaba los sentimiento

