Tanto va el agua al cántaro, hasta que lo rompe.

1251 Palabras

Esa noche Adhalpe cerró los ojos, pero no concilió el sueño. Mientras tanto Ciro había dormido como un bebé. Adhalpe se dió cuenta que mientras él sufría, a Ciro le iba demasiado bien, pero no quería ceder ante un hombre que al parecer le gustaba hacer lo que le daba en gana. —Mira, ya amaneció —dijo Ciro despertando y viendo a Adhalpe a su lado. —Me gusta levantarme así a tu lado, se siente muy bien —dijo con una sonrisota de oreja a oreja. —Cabe decirse que aún acabado de levantarte, igual te miro bonito. —Estas bien hermoso y me sigues encantando. Adhalpe no dijo nada, se levantó y fue a tomarse una ducha, no quería seguir escuchando a este intruso. Se dió un baño merecido que lo terminara de despertar, salió bien vestido y al salir de la habitación, encontró a Ciro tratando de p

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