Avery: «La DANCER debe obedecer a todo lo que se le diga y pida sin ninguna objeción por su parte. En el caso de romper todas las reglas implementadas en este documento, la DANCER recibirá un castigo.» Llevaba toda la mañana concentrada en una solo cosa, sus reglas, absolutamente en cada una de ellas. Eran muchas y algunas ni siquiera las podían entender, estaba más confusa que antes por ellas. La campana sonó indicando cambio de hora en el South Collage en el momento en el que tomé uno de mis resaltadores de texto y marqué la que más curiosidad me había provocado. «La DANCER no deberá involucrarse, solo hará lo que se le pida, brindando una experiencia placentera y profesional cuando se le exija.» Llevaba desde hace dos día metida entre estas páginas lo que—para mis amigas—no les pa

