Avery: — ¿Dónde diablos están mis aretes plateados? —gritó una Katy muy apurada. — ¿Cuáles aretes? —le pregunté terminando de alisarme el cabello y tomando mis bolsos, dispuesta a salir corriendo. — ¡Los plateados largos! —dijo ella desde su habitación. La vi salir a la cocina y rebuscar por todos lados. — ¿No puedes ponerte otros? Vamos con dos minutos de retraso. —le respondí. Teníamos que salir del departamento a 20 para las 8 para poder llegar a tiempo. — ¡Los encontré! —gritó Valerie saliendo de su habitación. — ¡Gracias te amo! —Katy había corrido hasta ella y luego se volvió a encerrar en su cuarto. — ¡Solo apúrate! —le gritamos Valerie y yo. — ¡Katy! —gritamos de nuevo cuando pasaron 3 minutos más. La mencionada salió de su cuarto apenas oyó el grito. —¡Ya estoy! — ¡Al fi

