El subjefe sacudió la cabeza y le dijo: —Fíjate en que los indicios conducen, por lo que parece, justo en dirección a Corona: acabamos de recibir una llamada telefónica de Trentinotti en ese sentido. Como si Pumpo no hubiera hablado, Vittorio prosiguió: —Me gustaría averiguar por el archivo, siempre que me autorices a consultarlo, si es verdad que en el otoño de 1984 se denunció la desaparición del tal Piero Mèrdon y, en ese caso, qué dijo en su declaración el director del orfanato y también me gustaría ver si hay anotaciones sobre su posible localización. El subjefe, sin hacer comentarios, llamó por el interfono al responsable del archivo, el comisario Potenzi y durante la breve espera habló despreocupadamente con D’Aiazzo de una película que habían emitido en televisión el día anteri

