Evaristo, considerando el hallazgo de la portátil en casa del arquitecto excluyó por una parte que el autor del memorial, si era falso, hubiera sido un mitómano completamente ajeno a los delitos del Monstruo y por otro lado no consideró improbable que la máquina de escribir la dejara el verdadero asesino en serie, además de autor apócrifo de las memorias falsas y asesino final también de Corona: un Monstruo de la Oreja ya decidido a poner fin a sus crímenes y deseoso de que detener las investigaciones y quedar impune. En ese caso, tenía que ser una persona cercana, en el pasado o en el presente, al arquitecto o a Colamonti o, actualmente, a Vittorio o a quienquiera con quien este hubiera hablado acerca de Corona. De hecho, como explicaba muy bien el memorial, su autor conocía cosas del dif

