Theo se sienta en la cama y, todo lo que quiero es tomarlo del brazo y traerlo de regreso, porque el lugar que acaba de dejar parece muy frío, sin embargo, no tengo tiempo de hacerlo, ya que él se levanta, se dirige a la puerta y la abre. Lo que provoca más maullidos que parecen reclamos por haber estado despiertos y no haberlos dejado entrar antes —Me iré a bañar —anuncia. Sé que no es una invitación para que me una a él en el baño y, tampoco quiero hacerlo, porque de solo pensar en el agua, me estremezco, ya que prefiero que esta sea una mañana perezosa en la que me quedo en la cama un poco más de lo habitual. Me envuelvo en las mantas justo en el momento en que Mermelada sube. A pesar de que fue quien pedía a maullidos que le abrieran la puerta, no es el único que entra en la habitaci

