Dos años atrás -Muy bien echo, puedes retirarte- dice aquel hombre robusto con un asentó notable. Los ojos de aquella castaña empiezan abrirse, con desconcierto y pesades. -Donde estoy- murmura en un susurro, hace una mueca al tratar de sentarse y sentir un fuerte dolor en la cabeza. -has despertado, por favor no os mobais- dice aquel hombre desconocido que jama la castaña había visto en su vida. -Dios me duele demasiado la cabeza- trata de sentarse pero le cuesta mover sus piernas. Entra de nuevo aquel hombre pelinegro y de tez blanca a la estancia de la recamara, junto con otro hombre con una bata blanca. -No os mobais, poderos lastimaros, o podrás subir otro derrame- recalca el doctor, empieza a inspeccionar a la joven chica, que aun no comprendía nada. -quienes son ustedes- les

