-Liam, necesito que vengas por mí ahora mismo, pasaremos a recoger a mi mujer que según Antonio ha ido a la universidad, esta mujer está loca. Llamó Aldo a Liam. Tu marido necesita que vaya por él para venir por ti, así que debo marcharme ya, dijo el hombre besando suavemente a la hermosa chica. -Es una maldición, nada me sale bien, estas mujeres no pueden hacerme sentir bien, son unas buenas para nada, dijo Aldo cuando entró al vehículo en donde Lian abría la puerta trasera. -Señor, eso sucede cuando son inexpertas, dijo Liam tratando de agradar a su jefe y así intentando ganarse su confianza, a pesar de que él ya sabía que era impotente. -Son unas malditas inexpertas, eso es todo, dijo el hombre sonriendo. Una hora después, estaba en frente de la universidad el apuesto chofer, mient

