Abro los ojos lentamente, me duele la cabeza, la habitación está en penumbras y luego de varios minutos de mirar al vacío me doy cuenta del pequeño gran detalle. Sobre mi pecho está el rostro de Luciana, me quedo paralizado y mi respiración se detiene por algunos minutos. Vienen a mi mente los recuerdos de la noche anterior, bailando, bebiendo y el momento en que comenzó a besarme. No sé que tan buena idea había sido el darle a beber, estoy seguro de que nunca había tomado alcohol y haberle dado a beber fue un a completa locura de mi parte. Llegamos a la mansión cuando estaba por amanecer y podría haber dicho que pese a la locura pasamos un momento agradable entre risas, pero recuerdo que nos sentamos en el balcón de mi habitación. Nos pusimos a platicar, no puedo recordar exactamente qu

