—¿Por qué estamos felices?, ¿hoy siendo un lunes de muerte? —me preguntó Jhons, quién llegaba feliz de la mano de Walker, mientras me miraba todo raro, nunca me imaginé ver a los dos juntos, qué alegría por ellos —Claro que no, es sólo tu imaginación —le dije sin mirarlo, sabía que me conoce muy bien y me iba a coger en la mentira, ya que el domingo me llamó para disculparse por lo del sábado, lo perdoné sin darle mucho reproche, raro en mí, y ya que se me está mandando la orden de mi vida privada a pública quién con él —¡Ajá!, sí, cómo no y yo soy virgen a mis años, ¿acaso tu felicidad no tiene que ver con...? No, no me digas ¿qué? ¿No será que esa sonrisa tiene nombre y apellido? —acaso es mago o será que mi cara lo dice todo, cómo lo averiguó —No sé de qué hablas, Jhons, estás loco —

