Mi frustración estaba al tope No quería ni siquiera pensar o analizar lo que había pasado, no entendía bien, mi madre, la que debia cuidarme y alejarme del mal, de la noche a la mañana estaba cambiando, para mal, sí, y con ello me estaba empujando a un precipicio sin salida. Ella y yo estamos inmersos en la frustración que nos consumía, en la desesperación que ahogaba nuestras vidas sin sentido, y en la opresión que asfixiaba: su vida y la mía Al llegar a la plaza donde nos íbamos a ver, llegué, puse los codos en las rodillas y me tapé la cara mientras las lágrimas caían, sabía que tenía que parar de llorar, pero no podía. Mi vida me dolía a cada día que pasa, esa, está vida me pesa más y por loco que suene o sea creo que me lo busqué, mis sollozos no vieron las cansadas de George Sol

