James sabía que había llegado sin avisar, impulsado por esa intuición que siempre tenía cuando algo iba mal con Hank, desde hacía meses, notaba que su amigo se había distanciado un poco y aunque sabía que la vida de Hank era complicada por su trabajo manteniendo a flote un imperio en crecimiento, no dejaba de preocuparse porque no era normal que respondiera con monosílabos o cuentos escuetos sobre su vida, eran amigos de años, de toda la vida más bien, le dio un fuerte abrazo, unas palmadas en la espalda y después de eso bajo las manos maliciosamente para apretarle el trasero con el mismo descaro que siempre lo había caracterizado. — No hemos hablado mucho últimamente, Hank, y eso no es normal en nosotros... — dijo James, apoyándose en el respaldo de la silla y cruzando los brazos, mientr

