Regresé al lugar varias veces, pero siempre veía esa sombra lejana, ya no tenía intención de acercarse, pero mi curiosidad era mucha y aunque no estaba seguro, no podía ignorarlo. Me metí en la maleza buscando algo que ni yo sabía, ya estaba anocheciendo, pero eso era lo de menos, la sobra me observó de lejos y fingí no verlo mientras me acercaba más a aquel árbol, al llegar a unos metros logré divisar una cruz, esa señal de que alguien había fallecido en aquel lugar, leí su nombre y en menos de un segundo la sombra jalo mi tobillo cayendo sobre las espinas, me queje, pero entendí de que se trataba, era el alma de aquella persona y éste era el lugar donde pasó al otro lado. Intenté persuadir su ira tratando de comunicarme con él a través del habla, pero fue inútil siguió con sus jalones que lejos de asustarme, me inquietaba saber que podía tocarme, es decir que tal vez yo también podía tocarlo a él, me senté bajo el árbol y esperé que se acercara lo suficiente, me arroje ciegamente hacia esa sombra y si, logré tomar un delgado y frío brazo que me helo hasta los huesos, no lo solté hasta que me arrastró como un metro. Ya no era miedo, sino que era una certeza de que mi condición era algo fuera de cualquier entendimiento incluso el mío, aun así, traté de calmar mis ganas de atraparlo para poder experimentar con él, pero ¿Cómo se atrapa un alma? En ese momento no sabía, pero sería lo primero en mi lista de experimentos. Al rededor de las nueve de la noche decido dejarlo en paz ya que no volví a verlo luego de aquel suceso, pero en cambio sí vi al ave el cual ya no me atacó, sino que solo me observó todo el trayecto de vuelta, incluso lo vi en una de mis ventanas.
Cuando desperté al otro día, me acompaño a la universidad y a cualquier lugar que iba, lo que me molestó un poco hasta que decidí dejarlo entrar a mi departamento, éste se posó en un lugar y se quedó allí solo mirándome, lo llame a mi hombro y me sorprendió que me obedeciera, todo lo que le decía lo hacía sin dudar, esa ave se convirtió en mi primer amigo pero sabía que tenía algo que ver con aquella sombra en la ruta, así que decidí regresar con el ave en mi hombro el cual comenzó a chillar en cuanto aquel espectro apareció, cuando quise calmar al ave apretó mi dedo muy fuerte que me dejo sangrando, justo en ese momento vuela alto y aquella sobra me ataco, tomándome del cuello me llevo hacia el interior de aquel campo, en mi defensa tomé sus muñecas y con todas mis fuerzas intenté alejarlo de mi cuello, pero mi sangre comenzó a volverse blanco y eso lo dañó hasta alejarlo por completo. Apenas lograba respirar, sentía como si me habría congelado mi garganta, pero en segundo el calor me envolvió dejándome respirar, la sombra intentó atacarme de nuevo pero lo golpeé alejándome, la sangre en mi mano volvió a tornarse de color blanco y por un momento creí que era el miedo pero sabía por ante mano que podría ser un arma en contra de aquello, así que mordí mi dedo arrancando mi uña, el dolor fue fumigado por la adrenalina y el color blanco se volvió un escudo ya que retrocedía, pero quería terminar con eso y quería descubrir si podía cazar o asesinar a esa cosa. El volvió a desaparecer y me puse alerta, volvió a atacarme de sorpresa mis reflejos evitaron que me arrancara uno de mis ojos, respire profundo y decidí seguir mi instinto, sabía que no solo podía verlo sino sentir ese frío que emanaba; logré localizarlo a lo lejos y corrí hacia el, pero era muy veloz, no importaba cuando corriera no lograba alcanzarlo, entendí que para vencerlo debía ser como él, pero no quería morir por lo tanto debía entrenar mis sentidos era lo único que podía hacer.
Cuando regrese al departamento limpie y vende mi dedo, luego vi un moretón sobre mi ceja dejándome desconcertado ya que lo había esquivado pero aun así tenía un golpe, el ave volvió a mi ventana y cuando lo deje entrar intentó atacarme hasta que lo atrapé en mi manos, este comenzó a golpear mi dedo herido provocándome dolor, lo deje fuera molesto al ver que volví a sangrar; pero en ese momento pensé que quería decirme algo, lo miré fuera y luego mi dedo, me quité el vendaje y suspiré tratando de sentir nuevamente esa adrenalina, pero nada creí que era por el miedo pero tampoco podía sentirlo, necesitaba volver a ese lugar pero más preparado. Comencé a entrenar con más exigencia, aquella ave seguía vigilando mis movimientos hasta el punto de incomodar, pero ya no atacaba y eso lo agradecí, seguí intentando imitar aquella coloración de mi sangre, hice muchos estudios y observaciones, pero no tenía nada certero, hasta que al fin lo logré. Simplemente deje que el ave que ahora lo llamaba black, se posara sobre mi mano y volviera a lastimarlo, sentí dolor pero no se detuvo hasta que mi sangre volvió a brotar con abundancia, con una de sus garras apretó mi dedo hasta perforar mi piel, al ver el goteo de mi sangre se alejó, bajé mi mano sintiendo el líquido caer suspiré hondo tratando de calmar el dolor hasta que esa misma sangre se sentía dura, a cada gota iba formando una punta como una flecha y se alargaba más y más hasta que se detuvo en cuanto mi corazón comenzó a acelerarse, solo entonces logré tomarlo con mi otra mano, de verdad parecía una flecha, pero seguía sin ese color blanco, intenté guardar el objeto para investigar pero en cuanto lo solté se volvió líquido, la luz se fue y lo entendí, la energía podría ser parte de todo, por lo tanto volví a intentarlo pero esa vez lo hice bajo el sol y apareció ese blanco que quería.
Mi teoría comenzó así, la energía era la fuente, podía controlarla, deformarla y muchas cosas más. Cuando intenté volver a ese lugar simplemente no volví a ver a aquella sombra y días después encontré al ave muerta en mi ventana, estaba fría y al examinarlo noté que su sangre se había evaporador, y también tenía indicio de congelamiento en su interior, algo inusual, pero predije lo que paso, aquella cosa tuvo algo que ver. Conserve aquella ave en un frasco, un recordatorio de lo que podía llegar a hacer, que básicamente era jugar con ciertas energías, que me llevo a encerrarme gran tiempo en mi laboratorio que, aunque contar lo que sucedía allí, sería muy difícil creer.