Narrador; tercera persona. Sentada junto al fuego de la chimenea, sus pensamientos crujían como las brasas de aquel fuego que centellaba junto a ella. Estaba cansada, agotada y ahora más que nunca recuerda que no fue hecha para este mundo de mierda. Aceptó que el tema era todo menos fácil y una parte de ella incluso comprendía las razones por la cual Daez se negó a tocar el tema, pero, cuanto más lo analizaba, más difícil era aceptarlo. Juega con sus dedos, mientras sus pupilas reflejan el fuego delante de ella, su cuestionamiento más grande es haberse enredado con alguien tan complicado como lo es Daez. “A veces las mentiras pueden llegar a ser un escudo para tu cordura” Intentaba analizar, pensar y solucionar, más no pudo, cuánto más lo intentaba, más se hundía, más se bloqueaba

