EPÍLOGO POV Serena Solo Tamara y yo asistimos al funeral de Emmet. Ella, porque necesitaba cerrar el ciclo con su padre. Yo… porque no podía dejarla sola. ***** La llamada llega a las dos de la madrugada. Por casualidad estaba despierta. Este embarazo ha sido aún más complicado que el anterior: mareos, náuseas, vómitos… compartidos por mi esposo. Si uno vomita por la mañana, el otro le sigue. Si uno se marea, el otro se desmaya —bueno, no literalmente, pero algo parecido, jeje. Con ocho meses de gestación, me dieron ganas de ir al baño, pero apenas me puse las pantuflas, el teléfono de Desmond comienza a sonar en la mesita de noche. Al ver que no despertaba, lo tomo y contesto al ver el nombre de mi hermana. —¿Hola? —pregunto, con voz ronca. No me responde de inmediato. Solo escuc

