—Mauricio era… era un chico que conocía. Uno que podía entender, vigilar, incluso corregir si era necesario. —Suelto un suspiro. —Pero Xander… Xander es un punto ciego para mí. Viene de una historia que no puedo leer. De un apellido con sombras que conozco demasiado bien. —¿Y por eso lo rechazas? —pregunta ella con calma. —No —respondo, levantando la vista. —Lo rechazo porque en sus ojos hay dolor… del tipo que vuelve a los hombres impredecibles. Porque ha vivido cosas que podrían convertirlo en algo que ni siquiera él sabe que es. Porque temo que un día… te rompa más fuerte de lo que yo podría repararte. —Papá… —No me malinterpretes. No dudo que sea buen chico. Solo… no quiero que tus heridas se hagan más profundas. Hope se pone de pie, rodea el escritorio y se sienta a mi lado, sin

