— Ay lo siento mucho, no debí hacer eso — Le digo mientras me levanto y me acomodo rápidamente en mi silla. —Tranquila, no hay problema. Fue un impulso que prácticamente hubiéramos cometido alguno de los dos, solo que tu te adelantaste. — dice con una sonrisa. — Creo que Juliana está muy feliz con tu amigo que no recuerda que estoy acá, yo creo que voy a ir adelante. — me levanto y él agarra mi mano. — Pienso que debemos conocernos mejor, que tal si bailamos un par de canciones y te llevo a tu casa, creo que podemos ser grandes amigos. — extiende su mano, lo dudo pero la acepto dichosa. Me haría bien tener un amigo. Y así fue, bailamos durante una hora, uno que otro trago y no faltaba el intento por parte suya de un nuevo beso, pero esa no soy yo así que lo frené inmediatamente. Lo

