Me desprendí del vestido lentamente, todo ante sus ojos mientras su mirada se oscurecía. Quedando completamente desnuda, me subí sobre él y desabroche su camisa lentamente mientras mis pechos rozaban su piel, bajé su pantalón junto a su bóxer y era tal su nivel de excitación que su m*****o erecto palpitaba. Tomé su corbata y amarré sus manos, él sonrió con picardía, saque del cajón un frasco con miel y empecé a esparcirlo por su piel, haciendo un camino por todo su cuerpo. Él gruñía con cada gota que derramaba, deje el frasco en la mesa y me subí sobre él y di besos por cada rincón de su piel, dándole placer. Mi intimidad estaba empapada con mis líquidos, pase mi mano por ella mostrándole a él, jugué con mi clítoris hasta sentir que ya estaba listo para él, lo miré y por último besé su boc

