Heider Cuando Orión y los demás partieron en la primera misión nocturna, Octavia me llamó a su habitación. Recogí mis brebajes y vendas, preparándome para curarla. Al entrar en la habitación, me encontré con ella sentada en su cama, su expresión era de total seriedad. Su rostro, normalmente lleno de determinación y fuerza, ahora reflejaba una preocupación profunda. —Sé que no eres médico, Heider, pero necesito saber si puedo contar con la confidencialidad paciente-médico contigo, —dijo ella. Su voz tenía un tono de urgencia que captó toda mi atención. —Claro, Luna... —respondí, aún confundida por la naturaleza de su petición. —Solo Octavia, a fin de cuentas, somos familia, —dijo entonces con una sonrisa, tratando de aliviar la tensión. Su intento de cercanía me reconfortó, pero no dis

