Él fue suave y tierno, se encargó de no causarle daño. Limpió el leve sangrado de ella cuando se rompió el himen y la tranquilizó en susurros cuando ella hizo ademán de dolor. Ella lo recibió resignada y con la mente en blanco. No fue como siempre se lo imaginó...pero no era desagradable...si tan solo fuera quien ella quería. Trató de hacerse una imagen mental del hombre a quien deseaba en sueños y eso permitió que la experiencia no fuera traumática. Terminaron jadeando y con temblores en todo el cuerpo. Él le puso sobre la cabeza de ella una prenda para que no lo descubriera cuando saliera por la puerta de atrás. Ella se quedó un rato inmóvil, tratando de escuchar sus jadeos...nada.
En ese momento se empezaron a escuchar voces que se acercaban. Aprovechó para darse la vuelta pero ya no había nadie. Logró acomodarse como pudo la ropa y arreglarse el cabello y se sentó temblando. En ese momento sonó el timbre y todos empezaron a llegar y a sentarse. Ella miró a cada uno a la cara para ver si encontraba al autor del manoseo a su cuerpo, ninguno la miró, como siempre y no había ninguna señal de que fueran culpables. Josh fue el último en entrar conversando animadamente con Kenia y pasó a sentarse en la parte de atrás, donde siempre lo hacía. A él no lo miró pues el chico jamás se fijaría en ella y mucho menos tendría deseos de tocarla. Decidió que tomaría precauciones la siguiente vez y se preparó para continuar con su jornada de clases.
Así terminó el último año y ya era tiempo de encontrar un trabajo que le ayudara a solventar los gastos de su madre y su hermanito menor. Terminó con excelentes notas y el día de la graduación recibió una medalla por su dedicación y conducta.
Mientras ella estaba en lo alto del podio, él la observaba disimuladamente. Se sintió orgulloso de sus logros como si fueran suyos. Esa muchacha le pertenecía y todo lo que lograra sería para él. "Un día, voy a casarme contigo, Maia Low", dijo en su mente, solo en su mente porque temía expresarlo en voz alta.
En ese momento alguien se acercó para darle a ella un sobre. En medio de la charla con su madre, no le dio importancia pero cuando llegó a casa, se acordó del sobre que había guardado en su bolso durante el acto de graduación.
"Empresas Nigel busca personal para trabajar en el área administrativa, por lo que solicita a Ud envíe a la brevedad posible su currículum vitae para analizar su historial académico".
Se sorprendió por la convocatoria. Nigel era la empresa más grande de la ciudad, se dedicaba al rubro del transporte. Poseían una flota gigantesca de camiones de muchas toneladas y se encargaban de transportar la mercadería a cualquier punto del país. No solo eso, sino que además se encargaban de proveer a la zona del valle de granos que ellos mismos producían en las tierras que contaban. El señor Nigel era un renombrado empresario que levantó su negocio a pulmón. Empezó con un camión ochentoso y formó primeramente una cooperativa con otros jefes de familia para llevar el alimento a sus casas. Tuvo un golpe de suerte al conseguir un potentado exclusivo y a partir de ese momento se convirtió en su primer cliente. Desde entonces, la empresa empezó a expandirse hasta adquirir decenas de camiones y ampliar el campo de operaciones.