3. Estado de ebriedad.

2138 Palabras
Aaron. − Aaron…Aaron… ¡Aaron! − Grita Joseph, moviéndome la pierna un poco para llamar mi atención. − ¿Estás escuchándonos? De repente me encuentro saliendo de la sala ensayo y Joseph espera atento mi respuesta. Alza las cejas, con esperanza, sin embargo, no tengo idea de lo que estaban hablando. − Lo siento, no, estaba muy distraído. − Dije moviendo la cabeza. El chico de cabellera gris artificial soltó un largo suspiro y abrió la puerta trasera del estudio y salimos al estacionamiento. − Parece que Cox tuvo la mejor noche que todos nosotros juntos, dime, ¿Qué hiciste? – Alex me pegó un codazo con complicidad, a lo que respondí simplemente negando con la cabeza, dispuesto a no soltar ni la más mínima palabra. Decir las cosas que hice anoche no era de caballeros, no tenía ganas de andar contando por todos lados lo que había pasado entre Clarissa y yo, ni siquiera con Alex y Joseph, quienes entraban dentro de las personas más cercanas que tenía en mi vida. Decidí cambiar la dirección de la conversación. − ¿Qué hay de ti?  ¿Acaso lo que veo es un chupetón? − Le pregunté, ladeando su cabeza para un lado y señalando con el índice la marca roja que le decoraba el cuello. − No es nada. – Dijo, mientras apartaba mi mano. − Solo unas cuantas chicas con el tequila en la sangre. − ¿Preparados para la fiesta de esta noche luego del concierto? – Preguntó Alex. Automáticamente solté un suspiro. − Obvio. – Contestó Joseph. − No. – Dije. Ambos volvieron su mirada hacia mí. – Mierda, chicos, tuvieron una fiesta anoche. Gesticulé lo evidente: tanto descontrol molestaría a nuestros jefes que aunque tuviéramos que vernos una vez al año para la firma del contrato, ellos siempre estaban a nuestro lado, viéndolo y juzgándolo todo. Alex rodó los ojos. − ¡Pero somos jóvenes! ¡Disfrutemos de la vida! − Exclama Alex, alzando los brazos. Negué con la cabeza. Ya había tenido demasiado, simplemente quería descansar, ¿Qué tan difícil de comprender era aquello? − De todos modos, no voy a ir. – Sentencié, cruzándome de brazos para darle un sentido más definitivo. − ¡¿Qué?! ¡Dijiste que irías, Cox! Eres un maldito mentiroso. – Me gritó Joseph. − Yo nunca dije nada. – Dije, poniéndome de pie. − Tengo cosas que hacer, además, termino muy cansado luego de los conciertos, lo sabes. − Oh, por favor. – Alex estaba de brazos cruzados y con una mirada escéptica en el rostro. − Seguro quieres pasar viendo Titanic deprimiéndote toda la noche, supéralo hermano, ¡Cassie está lejos, con otro tipo! Me quedé por un par de segundos procesando sus palabras con la mirada pegada al suelo. Era verdad, quizá ella está debajo de algún tipo mientras están teniendo sexo o haciendo que cosa. Soy un imbécil, pensé que con una noche todo iba a estar bien y que Cassie vendría rogándome de rodillas de que volviera con ella, y yo iba a aceptar, porque la amo. Siempre creí que el amor cuando llegaba no sufrías, porque precisamente, es amor, pero es todo lo contrario, sufres más que antes, y digamos que mi trabajo de cantante y el amor hacen que todo sea un desastre. Cuando vuelvo a la realidad, Alex mantiene el ceño fruncido con preocupación y la mirada llena de arrepentimiento. Había notado que se había pasado un poco, sin embargo, esas palabras eran justamente las que necesitaba. − Lo siento, hermano. No debí… − Lo freno poniéndole mi mano en su pecho. − Tienes razón, Dixon. ¡Vámonos de fiesta! − Le quité el cigarro que tenía en sus labios y fumé un poco, aprovechando que nos encontrábamos seguros dentro del estacionamiento del estudio. En ese momento, el reflejo del flash nos llegó a la cara a todos. (…) “Aaron Cox, el joven cantante de Floor Six ha sido captado con nuestras cámaras fumando. Las imágenes están dando la vuelta al mundo y las sospechas suben como la espuma. Luego de que Aaron terminara con Cassie Goth, su ex novia, se le ha visto involucrados en varios escándalos que involucran malos hábitos, ¿Será que Aaron Cox está perdiendo el control? Hace semanas, se le vio fumando junto a su compañero de banda Joseph Hawk, algo parecido a un cigarro de m*******a y ahora, se suman estas imágenes del cantante fumando. Muchos afirman que la causa de este mal comportamiento en el cantante es su ruptura y un sector de la fanaticada se ha mostrado crítica con las actitudes de los integrantes de Floor Six, la cual podría terminar siendo un mal ejemplo para sus fans menores de edad. Tenemos que esperar que es lo que afirma Cox.” Cerré mi laptop completamente frustrado y cansado, con la voz y el cuerpo agotados por el concierto que había terminado hace poco menos de media hora. Maravilloso. Mierda, esta era el tipo de cosas que me desanimaban, que hablaran de mi sin saberlo. ¿Qué tiene que fume un cigarro? Todos lo hacen, además, yo no me fumo una caja entera, fue solo uno, ¡Uno! Claro, ellos en su vida se han fumado un cigarro o consumido m*******a, ¡já! Suspiré y salí de mi habitación dejando el laptop tirado. Me puse una chaqueta y salí del edificio para subir a mi auto y mandarle un mensaje a Alex. “Hey, ¿Dónde está la fiesta?” Le envié. “Donde vamos siempre, ya sabes, por la calle principal hacia adentro Pd: Vi lo de Twitter, no te preocupes” Me envió y yo comencé mi rumbo a la fiesta. En cuanto llegué toda la gente hizo un círculo alrededor de mí y me dejaron pasar bloqueándole la pasada a la multitud que no estaba invitada. Una vez que estuve dentro de la fiesta oficialmente, el olor a alcohol y cigarros del ambiente se mezclaba con el calor que había. Creo que se me olvidó la última vez que había estado en algo así, seguramente, con Cassie colgando de mi brazo, saludando a todo el mundo. Me acerqué a la barra y pedí una cerveza, me doy vuelta y veo a Alex bailando con una chica, o bueno, haciendo el intento de bailar. A mi lado, veo la cabellera teñida de Joseph que sostiene una cerveza, me entregan la mía y hacemos el típico golpe de brindis. − Por la amistad. − Por la amistad. − Y tomamos nuestras bebidas, luego de esa bebimos una tras otra, tras otra, tras otra, hasta que me sentí ebrio. Me levanté sin mucho ánimo y mentalizándome con pasarla bien, comienzo a bailar con alguna chica. Bailamos como si no hubiera mañana y ella intentó besarme, pero me alejé rápidamente. No quiero escándalos de que tengo novia nueva o algo así, era lo último que me faltaba. En medio de la fiesta recuerdo a Clarissa y comencé a preguntarme qué habría sido de ella, ¿Habría llegado bien a casa? Salir de casa en la noche es muy peligroso, y no sé, mis padres siempre me han dicho que tengo que ser caballero ante todo y no podía dejarla sola, era poco seguro y seria como utilizarla y luego tirarla como basura. Si, ella es una prostituta, solo se le “pagan” los servicios para tener sexo, pero es una mujer y merece respeto. Estuve pésimo. − Eh, ¿Estás bien, Aaron? −Me pregunta la chica. Niego con la cabeza y ahora que lo recuerdo, jamás le dije mi nombre. Quizás me conocía porque estoy todos los días en una portada de diario distinto. Mientras miro a la chica que me observa con preocupación y un extraño interés, de repente siento el impulso de ir a buscar a Clarissa y acostarme con ella otra vez, no por sexo, sino por la charla que venía después. Es extraño pensar eso de alguien con quien me acosté solo una vez, pero simplemente, la compañía de Clarissa era el equivalente a la paz dentro del caos que tenía convertida mi vida.  Clarissa quizás sabía quién era, o quizás no, pero especialmente me agradó que cuando me ofreció sus servicios, no se puso a gritar por la calle que era “Aaron Cox, de Floor Six” o que cuando me acosté con ella tampoco dijo nada, hizo su trabajo como si fuera cualquier otra persona, me trató como no me tratan varias personas: Como uno más del montón. Voy a la barra y me encuentro con Joseph, bebiendo un pequeño vaso de tequila mientras charla con una chica animadamente. − Entonces, el cielo es azul porque…− Lo interrumpo en su interesante relato. Le toco el hombro y él se da vuelta con la típica sonrisa característica en su rostro. − ¡Cox! − Me voy. Tengo cosas que hacer. − ¡Pero la fiesta recién está comenzando! Mira, con Jenny nos estamos divirtiendo mucho. − Chilla por encima de la música, apuntando a la pelirroja. Rodé los ojos. −Es Penny. − Penny, Jenny, es lo mismo. −Joseph se toma el último vaso de la cosa roja que esté tomando, creo que es vodka. Suspiré. Joseph no se comporta muy bien con alcohol en la sangre. − Bien, me voy. − Le digo. Joseph asiente. − Cuídate, mi bebe mitad inglés-mitad español. Oh, recuerda que nos invitaron a una celebración, de esas donde tenemos que cantar, como los Billboards o algo así, es una fiesta de premiación, creo. Bueno, eso. − Me da un beso en la frente. j***r, sí que está borracho. − Te veo en el ensayo, si es que tenemos algún ensayo o bueno, ven a verme a mi casa, no lo sé. ¡Diviértete! Salgo de la fiesta y me subo a mi auto, con mi memoria dañada por el alcohol intento recordar las calles por las cuales transite anoche. Y con mucho esfuerzo, consigo recordarlo. Condujo hasta allá y el frio es demasiado, me pregunto cómo es que Clarissa puede estar con falda corta con este frio. Mi auto se detiene mientras observo la calle donde la había conocido, ojalá este aquí. Mis ojos recorren la calle, pero está vacía, solo hay una chica que usa el mismo tipo de ropa que Clarissa, pero su cabello es rubio y sus ojos pintados completamente de n***o, supongo que tiene mi edad, atrás de ella sale un hombre de unos treinta y tantos, acomodándose los pantalones. Me bajé del auto para poder charlar con el preguntarle si conoce a Clarissa. − Hola. − Hola querido, ¿Quieres entretenerte un rato? − Me pregunta con el mismo tono coqueto que lo había hecho Clarissa hace una noche atrás. Sus ojos azules brillan y me recuerdan a Joseph, solo que Joseph es feo, y ella no. Aunque si de belleza se trataba, Clarissa podía declararse como la ganadora indiscutida. − No, gracias. ¿Conoces a Clarissa? − Clarissa, ¿Clarissa Stone? – Asentí con la cabeza. − Ah, Clary está con un cliente ahora, puedes esperarla o podemos ir a divertirnos un rato. – Dijo, mientras pasaba su mano por mi camiseta. Niego con la cabeza y me aparto a un lado, lo que provoca que la chica quite su mano y se acomodara con sus brazos en la ventanilla. Fruncí el ceño. Me dolía demasiado la cabeza, creo que tantas cervezas y vodka no fueron una buena idea. − ¿Sabes dónde está? − Sí, por unos callejones más acá, puedes doblar en la esquina y es el primer callejón. Por cierto, soy Annabele, dime Anna. – Asentí y comencé a mover las llaves con la intención de encender el auto. La chica detuvo mis movimientos en seco volviendo a colocar su mano en mi pecho. − Oye, chico bonito, ¿Cómo conoces a Clary? – Preguntó, con la cabeza inclinada a un lado. Opté por lo más cómodo. − Somos amigos. − ¡Esa perra! Haciendo amigos bonitos y con dinero sin decirme, cuando la vea voy a matarla por no haberle dicho a su mejor amiga. − Dijo mientras Anna miraba a mi auto por encima de mi hombro. − ¿Gracias? Supongo. – Dije, con una ceja alzada debido a la confusión que me habían hecho sus palabras. − Bueno, me voy. − Sí, adiós, chico sexy. − Asentí con la cabeza y me volví a subir en mi auto camino al lugar que me había indicado Anna, las calles eran más oscuras que hace unos minutos. Clarissa dijo que podía cuidarse sola, ¿Cómo era que alguien podía cuidarse en esta cueva? Entonces, unos gritos comienzan a escucharse desde el callejón, donde se supone que Clary se encontraba. Mierda, mierda, mierda.
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