Narra Mackenzie Estoy en un estado que no comprendo, por alguna razón no puedo controlar mis emociones. ¿Por qué estoy así? Automáticamente mi cerebro piensa en lo que me pasa, trato de examinar mi comportamiento; estoy inquieta y no puedo mantenerme en reposo. Estoy nerviosa y claro que sé cuál es la razón, es ese penetrante olor que se impregna en mis fosas nasales. No quiero pensar en donde tengo mi rostro apoyado, ¡Oh, Dios! Cierro los ojos para no ver la corbata de August que está pegada a mi cara, por tener mi cabeza en su pecho, escucho hasta los latidos de su corazón. Este ascensor es el más lento. —A la próxima pida que la reunión sea en otro lugar, no lo olvide. —Si señor —responde en voz baja. No quiero respirar para no desconcentrarme, ya tengo con el olor de su perfume,

