Cambios

1108 Palabras
Alessia Me despierto temprano y preparo mi desayuno, me ducho, me visto y salgo de casa para ir a trabajar. Mientras caminaba, todavía en la calle de mi casa, un coche Bugatti La Voiture Noire, totalmente oscuro, se acerca hacia mi asustándome un poco. El que estaba conduciendo baja la ventana del coche y veo y es Adriano, si así se llamaba. —Entra—Dice él —Tengo que ir a trabajar, no puedo llegar tarde.—Él me mira y rodea los ojos. —Te dejaré en tu trabajo. Pero primero iremos a un sitio—Dijo serio. Asiento y subo, luego de unos minutos llegamos a aquel sitio, nos bajamos del coche y entramos, seguimos caminando hasta una puerta y entramos, era una oficina de registro. Me dicen de firmar y firmo, era los papeles de casamiento, ahora era una mujer casada, luego de firmar salimos de vuelta y todo el transcurso del camino rezaba para que no entrara a mi empresa donde trabajaba. Así que cuando ya estaba a una esquina de la calle donde estaba la empresa le hablo. —Puedes dejarme aquí, por favor. —Yo también entraré en la empresa. Así que no voy a dejar que salgas del coche ahora—Detenió el coche. —Me prometiste que...—Iba a decir algo más pero pronto fui silenciada por su mirada fatal. —¿Tienes miedo de que todos en tu trabajo sepan que estás saliendo del auto conmigo?—preguntó. —Pues la verdad es que si—Él me mira enfadado . —Por ahora te dejaré, pero cuando te mudes a mi casa,no me importará si quieres o no ser visto en tu lugar de trabajo conmigo, puedo sacarte de esta empresa si sigues pidiendo que no te vean a mi lado, ¿entiendes Alessia?—preguntó furioso. Para Adriano, una mujer que no quería ser vista con él era como pisar su ego. Solo sacudo la cabeza con una señal positiva y él vuelve a conducir. Tan pronto como se detiene frente a la empresa, intento abrir la puerta pero estaba bloqueada. —Solo sales de este coche después de darme un beso—Dijo Estará de broma no?. —Vamos, hermosa, o llegarás tarde a tu trabajo. Sin más remedio me acerco a él y le doy un beso en la mejilla. —En la mejilla no—Dijo enfadado. —No especificaste dónde. Los dos intercambiamos miradas hacia la boca del otro y me muerdo los labios, Adriano se acerca a mi cara y mi respiración se vuelve más profunda y acelerada, luego pone sus labios cerca de mi oreja y susurra. —No me dejes esperando hermosa—Él me sostiene de la nuca y las frentes de los dos se unen. Respiro profundamente, y con mucha vergüenza lo beso, Adriano pronto lo devuelve. Nuestros labios se tocan, las lenguas se abrazan como si estuvieran en un ritmo cálido y placentero. Una vez que nos quedamos sin aliento, los dos detenemos el beso y Adriano desbloquea la puerta y yo salgo a toda prisa sin mirar hacia atrás. •••••••••• Adriano Observo como Alessia entra en la empresa y luego aparco el coche , luego tomo una carpeta con documentos y salgo del auto, entro en la empresa donde trabaja Alessia y las mujeres presentes me miran deseosas. —Buenos días señor Mancini—dijo Eugenia la secretaria de Massimo, que lo esperaba en la entrada del ascensor. Miro a Alessia que evitaba tener contacto visual conmigo. —Señorita Alessia, ¿podría acompañarme a la oficina de su jefe? —Ella me mira incrédula y asustada. —Se.. Señor Mancini, sólo soy una recepcionista, no puedo salir de aquí. Eugenia, que es amiga de Alessia , pero también sabía que Massimo siempre se aseguró de complacer a su mejor cliente o sea yo. —Alessia, por favor, acompaña al señor Mancini, me quedaré en tu lugar hasta que vuelvas, no te preocupes. Alessia salió de la recepción, devastada, parecía que iba a un velatorio, con un rostro triste. Entramos al ascensor. —Pensé que eras una buena recepcionista, al menos las otras dos veces que estuve aquí, siempre sonreías a los clientes—Dije revelando que ya la conocía de antes. —Lo siento, señor Mancini—dijo mostrando una pequeña sonrisa. La puerta del ascensor se abre y Massimo me mira y luego a Alessia, un poco sorprendido. —¿Señorita Alessia? ¿Puedo ayudarla en algo? —Preguntó Massimo. Ella se sonroja y antes de que diga algo yo respondo. —Ella me está acompañando.—El asiente y los tres entramos en la oficina. —Alessia, puedes volver a la recepción, muchas gracias por acompañar al señor Mancini. —¡Ella se queda! —Digo un poco alterado. —Pero señor Mancini, me temo que no es apropiado que esté presente—dijo Massimo. —¿Quieres ir en contra de lo que estoy diciendo Massimo? —No, es solo que... —No pudo terminar porque Alessia le interrumpió. —Querido, el señor Massimo tiene razón, necesito volver al trabajo. —Mi querida, siéntate, necesito que estés presente para lo que le voy a decir a Massimo—Ella se sienta y empiezo a hablar. —Quiero que el treinta por ciento de sus acciones del bufete de abogados estén al nombre de Alessia , a partir de hoy, ya no será recepcionista, quiero que haga una pasantía aquí, como abogada, ya que está estudiando derecho, ¿está claro?—Massimo se sorprende y solo responde. —¡Sí! Lo haré ahora mismo. —Quiero que ella también tenga una oficina solo para ella—Dije —Pido disculpas por interrumpir, pero no quiero una oficina solo para mi , la gente pensará que solo subí de cargo porque estoy teniendo una aventura con algún superior de la empresa.—Habló Alessia —Eres mi esposa, quien lo piense será despedido de inmediato. Massimo sabía sobre mi poder en Sicilia y si no estuviera de acuerdo con todo, su empresa que era conocida, estaría en quiebra en cuestión de segundos si yo lo quería. —Acepto el puesto como pasante, realmente será de gran importancia para mí, pero no quiero las acciones y una oficina, por favor, querido—Dijo ella tratando de persuadirme . —Bela, solo con la oficina estoy de acuerdo, pero por lo demás, aunque me llames amor, no cambiaré de opinión—Dije mientras sostenía su mano. ••••••••••
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR