—Bien, sujétalo fuerte. ¿Estás listo? —No, no, no, Tyler, no puedo. Tienes que ayudarme. —Oye tranquilo, iremos muy lento ¿De acuerdo? Confía en mí. Sujétalo con fuerza, te ayudaré a mantener la posición, voy a sujetarte de la cadera ¿Bien? —Bien— murmuró asustado. —Ahora, gíralo muy despacio. Despacio...eso es...muy desp- —No, No, NO, TYLER. — ¡Suéltalo! ¡Suéltalo, Lucas! ¡Aprieta el freno! — ¡TYLER! Navarro cayó a un costado de la moto, apenas pudo moverse para que Bella no le cayera encima y le lesionara la pierna. El motor seguía sonando, no tan fuerte como la risa escandalosa de Tyler mientras trotaba para llegar a él. El mariscal se sacudió la tierra del cabello cuando se sentó con las piernas cruzadas. Rivera se hincó a su lado quitando los restos que aún quedaban entre sus

