Capítulo 30

3665 Palabras
Vela  Te has puesto a pensar como es una vida para el universo, yo si gracias a un sueño que jamás creí que se volviera realidad. Te lo contaré, empezó por el hecho de ser alguien que una vez considerado alguien muy noble en su carisma, siendo de buen corazón; siempre viendo por las demás y haciendo todo alegre a su alrededor. Pero a menudo empecé a tener insomnio y sueños no precisos, sin recordaba alguno, pero con uno que haya recordado, con tan siquiera un fragmento de segundo, no pasaba mucho para que se hiciera realidad a los días posteriores de ese sueño. Dormir se volvió una pesadilla, ya que mi primer recuerdo cuando empezó a cambiar mis sueños, era ver un accidente automovilístico, solo pasaron dos días de ese sueño que ese fragmento se cumplió, rebatándole la vida a todos los del accidente y alrededores, unos murieron en el instante, otros cuando llego la ayuda y otros cuando los médicos hacían todo para salvarlos. Jamás creí que esas luces que vi al soñar, las viera enfrente de mis ojos con tan solo abrirlos, sucedió a diez metros de mí, esa fue la primera vez que el miedo me hizo sentir una sensación extraña era una mezcla de ello y de satisfacción, eso se me hizo atroz ya que era una buena persona; fui y se lo conté a mi familia, no me creyeron dijeron que había perdió la cabeza o era una simple casualidad. No pasó mucho y otro sueño se presentó, vi a un familiar morir por asfixia, avise pero nadie me creyó hasta que paso una semana y se cumplió, se hago con una nuez en la garganta que no noto en el pastel de ese día preparado para su esposa que no era alérgica a las nueces. Así fue como murió mi primo asfixiado por a algo que le daba alergia, con ese acontecimiento mi familia me empezó a creer, al principio para prevenir, pero con el tiempo para sacar un provecho de mis sueños y cada vez era más conocida mi anomalía en la ciudad por ellos, sabiendo la capacidad de mis sueños que no me dejaban dormir en paz. Hasta que un día sin luz, dormí con una vela pegada a mi cabecera esa noche dormí tan bien y sin ningún sueño que pasara una tragedia. Pensé que era una casualidad, el siguiente día hice lo mismo y soñé bien, pero con una diferencia una sombra estaba viéndome todo momento. No me paso por la cabeza que era o que significaba, hasta el día siguiente dormí también con una vela, pero esa sombra estaba en mi sueño mostrándome un accidente de un niño cayendo por una alcantarilla, empezó hacer viento en mi sueño y el brillo que lo ilumina se estaba apagando poco a poco hasta estar en la oscuridad, así desperté y la vela de mi cabecera estaba apagada, en las otras noches seguía encendida aún antes de consumirse, pero esta estaba casi igual de nueva cuando la encendí; esa mañana salí por el periódico de mi padre y vi a un niño con su madre en la acera de enfrente jugando cerca de la alcantarilla abierta, su madre se quejaba por el olor del drenaje con que parecía el inspector del agua de la zona ; lo siguiente que vi fue el niño caer por la alcantarilla y un grito de la madre, sacaron al niño después de horas de trabajo para recuperarlo del drenaje, dijeron que fue una muerte inmediata cuando cayó, se rompió el cuello al instante del impacto, no podía dormir por recordar la muerte de ese pequeño era solo una alma inocente. Volvía a dormir y ver a la sombra, ahora me mostraba a mi familia comiendo, solo eso hasta que desperté la vela esta encendía pero casi consumida me preocupa y avise a mi familia que tuviera cuidado, en especial cuando estábamos todos juntos a la hora de comer, se veía y sentía el miedo de ellos por lo que soñaba pero hicieron caso, casi un mes después llegué cansado del trabajo que hacía con mi padre, así que sin importarme llegue y salude a todos, avisando que me dirigía dormirme a mi habitación con seguro, para no ser interrumpido me despedí de mi madre y luego en el pasillo de mi padre que se disponía a dormir al igual que yo, me acosté en mi cama dejándome guiar por Morfeo y dormir, sin ninguna vela cerca de mí; me arrepentí de ese acto por varios años después, soñé que mi familia está preparando al mesa para comer juntos, los veía desde la parte de arriba de la casa la sombra me guiaba en ese sueño, fuimos al cuarto de mi padre estaba dormido y cerré los ojos un momento, abriendo de nuevo en un segundo donde vi a mi padre apuñalado, corrí a decirle a mi familia de lo que había visto, pero de nuevo cerré los ojos escuchando gritos de dolor, abriendo los de nuevo viendo una escena horrorosa, estaba cada m*****o de mi familia apuñalada y llena de sangre, vi por última vez a la sombra antes de despertar por el sonido de la puerta de mi cuarto, escuché a alguien desde el otro lado, que no era conocida para mi esa voz pidiendo que abriera. Abrí la puerta y vi un oficial de policía preguntando en si estaba bien y por qué el seguro en mi puerta de la habitación, yo solo dije que estaba durmiendo y que pasaba, el para que personas como él estuvieran en mi casa; pensé en mi familia y pregunté por ella, no me dejaban avanzar para ir a verlos hasta que oí las palabras más fuertes de mi vida: "Fueron asesinados, por un intruso que ya fue capturado, lo sentimos pero su familia murió apuñalada", el sueño fue realidad, lo que vi fue lo de los ojos del asesino que mató a mi familia, me culpe por no haber dormido con una vela, tal vez así hubiera precavido a mi familia que amaba a pesar de la avaricia que había en ella. Después de despedir a toda mi familia que descansaba ya en la tierra y rezar por su alma, me fui de la ciudad a un pueblo cercano de esta, era un mal día uno de los peores, ese día supe que iban a dejar ir libre al asesino si pagaba la fianza, estaba enojado ya que el dinero no paga las vidas de mi familia, siendo este un error suyo de vengarse de su despido, el que fue trabajador en uno de los negocios, de uno vecino, equivocándose de casa y matando a los que estaban dentro de ella. Pero en esa noche, al dormir con la vela encendida soñé al asesino de mi familia, la sombra me mostraba como moriría, de hipotermia algo no tan injusto para las vidas que había rebatado, asique la sombra distorsiono ese sueño y mostro algo mejor, vi a uno de sus compañeros en la cárcel, era aún un asesino en potencial y con ganas de una víctima, podía acercarme y hablar con él ¿Eso era algo bueno de una con un buen corazón?, no absolutamente no, pero a veces solo necesitas algo que te impacte en tú alma en un día como el mío y te haga cambiar de parecer; estaba cuerdo en ese sueño, así que fui le dije a ese sujeto: "oye el hombre de allá, mató a una familia y tal vez no reciba un castigo, que suertudo", al decir esto pude sentir su enojo y satisfacción, me vio con agradecimiento y maldad ya le había dicho quién sería su víctima, así vi como el asesino murió esa noche. Al despertar vi la vela apagada, si era un sueño que solo llenaba mi perdida fue más que satisfactorio, en la tarde recibí una llamada del oficial que fue a mí  antigua casa, diciéndome que el asesino de mi familia había muerto torturado y apuñalado con un desfiguró en el rostro; el sueño se había cumplido yo había provocado su muerte de nueva manera atroz, asique al dormir de nuevo le agradecía al asombra por dejarme hacer justicia al asesino de mi familia, aun sabiendo que eso no hubiera sido una manera correcta de justicia, pero sí de venganza digna de un villano. El tiempo pasó y la sombra en mis sueños era como mi amiga, vi muertes atroces y bellas, aprendí que cada vela con la que dormía era la vida de alguien que podía apagarse o tener otra oportunidad para vivir. Todas las personas que conocí morían después de unos años, por eso decidí solo estar con personas mayores de edad, para convivir con ellos, ya que ya habían vivido su vida y así si sería mis sueños con muertes dignas de una vida bien vivida . al mudarme al primer pueblo cercano, ahí conocí al señor Manuel era una viejito simpático, con él podía hablar de todo lo que soñaba al dormir, a él no le asustaba le sorprendía, decía que era un don concedido para apreciar la belleza del fin de la vida y el principio de la muerte; para mí que siempre vi y buscaba la alegría de la vida, se me había dado un don no muy grato para mí; el señor Manuel era como una padre ya que perdí el mío gracias a los sueños, al conocerlo siendo él mi vecino muy amable, simpático y su apariencia era adorable, algo regordete que olía a panqueques recién hechos, pues eso era lo que le encantaba desayunar o merendar, siempre me invitaba a comer a su casa y me contaba su vida, tuvo una infancia difícil no tenía dinero su familia, por ese motivo nunca pudo disfrutar una buena comida, hasta que se unió al ejército, nunca se casó por ello, pero veía mejor la vida estando solitario en ese entonces, ahora no quería estar en sus últimos años de vida solo, así fue como me empezó a considerar familia. Un día soñé al señor Manuel conmigo en una lugar con personas mayores rodeado de velas y sobras junto a ellas, pero todos estaban alegres en ese sueño que mi sombra me mostraba; no pasó muchos días y el señor Manuel estaba mal de salud, debió por su enfermedad del corazón, así que di aviso al ejército ya que ellos le daban la seguridad de tener un atención médica, fue así que lo llevaron a un asilo cerca de donde vivíamos donde había veteranos como él y esposas de ellos o de veteranos ya fallecidos, incluso hasta hijos de estos. Me encargué que el señor Manuel fuera con seguridad de que todo estaría bien, yo lo acompañe a mudarse y vi que ese lugar era como mi sueño estaban alegres, contando sus experiencias de vida y en plenitud, en tranquilidad esperando su último día, ese día decidí quedarme en ese asilo como enfermero capacitándome para ello, haciendo esta la mejor decisión de mi vida, los ayudaba y los cuidaba, sintiendo satisfecho como la persona que era antes de que mis sueños me revelaban la muerte de la gente; estando ahí mis sueños eran tranquilos como les sueño de ese día viendo a todos felices, pero aun así nunca dejé de dormir con una vela encendida. Al pasar unos meses uno de los viejitos murió, pude apreciar su muerte, unos días antes de esta en mis sueños, estaba tranquilo y aceptando irse de esta vida, para seguir su camino que su alma guiaba por una sombra; sabiendo eso le avisé con la debida discreción, así él pudo dejar todo listo, para poder partir de este mundo en paz, era una vida más para la muerte al igual que una vela para mis sueños. El señor Manuel siempre decía a la hora de comer: "A gozar que la vida se va acabar"; era gracioso por que después se metía una bocado grande de panqueques con miel, pero muy cierto lo que decía, la vida se apaga en un abrir y cerrar de ojos, como un soplido de las velas de mis mañanas. Esa era mi vida en el asilo con todos los viejitos amables y con el señor Manuel, contándome de sus vidas y yo avisando en mis sueños, si podía interfería si la sombra me lo permitía, por un tiempo solo era yo y unas enfermeras mayores que yo, ellas al irse el tiempo pasando, pasaron a ser parte de los huéspedes del asilo; ya era costumbre que debes de cuando llegara una que otra enfermera nueva para sustituir a la nueva huésped. Hasta que llego un día una enfermera muy dulce y de mi edad Amelia, era muy aténtenla y amable con todos, al ser compañeros nos hicimos muy unidos, poco a poco me fui enamorando de ella, todos en el asilo se habían dado cuenta de mi enamoramiento y miedo por Amelia, miedo por los sueños el poder verla morir dos veces; el señor Manuel me dijo que no me preocupara de ese sueño, tarde o temprano todos nos moríamos, que hablará con ella del don que tengo, si ella me quiere me aceptara y entenderá la capacidad de mis sueños con la vida. Esa fue una plática que nunca pude tener con mi padre o madre, agradecía que el señor Manuel llego en mi vida en ese tormento sin juzgarme, por haber matado a ese asesino, ahora él me está aconsejando como mi familia nunca pudo. Al hablar con Amelia sobre lo que sentía, me lleno de felicidad el corazón que ella sentía lo mismo que yo y que lo había notado antes que le digiera, algo que aún me acuerdo era mi rubor en las mejillas por esa revelación, después de hacernos una pareja formal, me conto que ella era huérfana, ya que su madre murió al nacer, sus abuelos la cuidaron hasta que el tiempo se los permitió, creciendo así dentro de un asilo, por eso se volvió enfermera quería cuidar a los adultos mayores, por el recuerdo de sus abuelos cuidándola hasta el fin de sus días; después de eso se dio más clara nuestra confianza y le conté del asesinato de mi familia, de cómo mate el asesino en  mis sueños, en fin todo se lo conté. Cuando le conté el supuesto "don" de mis sueños, ella no se asustó, lo veía igual que el señor Manuel como un obsequio del universo, aceptando mi pasado  queriéndome como era, comprendí con ella, que el universo es caprichoso y que somos como velas en apagarse en el primer soplo que él quisiera, cuando quiera, sin importar lo que éramos en la vida, terminamos como las flores arrancadas de un enorme jardín, según Amelia ya que era para ser parte de otro jardín. Paso el tiempo y me casé con ella teniendo un hijo llamado Manuel al honor del señor Manuel que era mi segundo padre al igual para Amelia, fue una gran alegría para el asilo el nacimiento de mi hijo, creció en el asilo muy feliz junto como Amelia , con él señor Manuel como su abuelo, oliendo a panqueques los dos. Iba todo bien en mi vida hasta que un sueño mi sombra me enseño al señor Manuel y mi hijo en la carretera felices, todo bien hasta que voltee a ver qué lugar era, siendo este el paso y el camino hacia al asilo, cuando voltee de nuevo a verlos, volví a sentir el mismo sentimiento de terror cuando ocurrió  lo que paso con mi familia, un autobús atropellando a mi hijo y el señor Manuel, muriendo los dos en el Impacto; esa noche me levanté histérico y preocupado al ver la vela casi en su totalidad consumida, se lo conté todo a Amelia con exactitud, ella al igual que yo estaba preocupada fue a ver a nuestro hijo y yo al señor Manuel al asilo, para asegurar que estuviera vivo. El señor Manuel se sorprendió en verme en esa madrugada, le conté lo un poco más calmado lo que pasó en mi sueño, igual que yo estaba preocupado por mi pequeño en casa más que su vida, el señor Manuel está consciente que tarde o temprano ya llegaría ese día de paz para su vida, pero no para mí hijo que era aún pequeño con cuatro años de edad, asique nos pusimos precavidos en todo para asegurar a ellos dos, ya que aún no estaba listo para perderlos. Pasaron tres meses de ese sueño aún sin bajar la guardia, para evitar lo que vi en ese sueño, hasta ese día, un día donde estaba con mi familia justo en casa riendo de las anécdotas del señor Manuel mientras hacía sus panqueques, enseñándole a Amelia como hacerlos y disfrutando de ver a mi hijo lleno de miel en la boca oliendo igual a los panqueques recién hechos sobre la mesa, fue un día de los más felices y especiales de mi vida. De camino para el asilo para dejar al señor Manuel nos tuvimos que hacer a un lado de la carretera por el hecho de que se pinchó una llanta, el señor Manuel jugaba con mi hijo mientras que Amelia me ayudaba con la refracción, ese día había un salido unos huéspedes del asilo para su examen médico general de cada dos meses, era un día hermosos lleno de luz cuando termine de poner la refracción, iba llegando el autobús del asilo el cual noté que al pasar a mi lado era el mismo de mi sueño, en ese momento voltee y vi al señor Manuel con mi hijo en el paso de la carretera, el señor Manuel empujó a mi hijo, me vio un segundo a los ojos y sonrió antes que el autobús lo impactara quitándole la vida, vi por segunda vez morir a un padre, él se sacrificó para salvar a mi hijo de ese destino fatal, me sentía muy agradecido y dolió. Ver morir a alguien es impactante, pero ver por última vez los ojos de un ser querido, te impacta en el alma, ese día llovía en la tarde y los días siguientes en su entierro, fue algo muy doloroso ya que era familia, no solo mía si no también en el asilo. El día de su entierro soñé con él, despidiéndose sonriéndome, alejándose por un camino similar a la carretera guiado por una sombra; sabía que en ese sueño era una despedida que  él pudo darme que me hizo sentir más que agradecido de haberlo conocido, esa noche llore hasta el amanecer junto con Amelia ya que ella tuvo un sueño similar al mío, junto con mi pequeño diciendo que se fue el abuelo a dormir. Fue algo duro seguir de nuevo pero sabía cómo afrontarlo, al igual cuando perdí a mi familia, poco a poco mi rutina volvió pero ya sin esa sonrisa y alegría del olor a panqueques; pasaron los años y vi a mi hijo al volverse un hombre, decidió hacer los mismos que nosotros un enfermero en el asilo, así para él podría cuidar a sus padres, yo me volví parte del asilo junto con Amelia, los viejitos alegres que ciudadanos en el asilo, ahora éramos iguales que ellos, estábamos alegres, incluso yo con mis sueños, estaba ya listo para partir en este mundo en sí, pero la vida no me dejaría ir a mi primero. Pasaron unos cuantos años y llego el día en que soñé que Amelia, me daba un beso al igual al que nos dábamos cuando era la hora de dormir, pero este era diferente, me dio ese beso y me sonrió, susurrando: "Nos veremos pronto amor"; en la mañana desperté y vi a Amelia de mi lado junto con la vela apagada, ahí me di cuenta que se había ido y lloré como nunca, mi hijo estaba ahí apoyándome a pesar del dolor de haber perdido a su madre, pero el mío era otro impacto al corazón, fue demasiado triste de superar, tantos que me dio un infarto pero sobreviví a el, la sombra que siempre estaba conmigo en sueños negaba cuando me paso el infarto pensando que ya me podía estar con Amelia, pero aún no era mi hora; me recuperé recordando lo que Amelia me dijo una vez: "La vida es un regalo, solo hay que apreciarla y ayudar a otros para alegrarles ese obsequio"; seguí con mi vida amando a mi hijo y usando solo los sueños para seguir avisando del final de las personas, así lo haría hasta mi último abrir de ojos, pero cada día extrañando a Amelia. No paso mucho tiempo y mi hijo se casó con una joven que tenía el carisma del seños Manuel, era igual de dulce igual que Amelia, me dieron una linda nieta hermosa que disfrute cuidarla y verla crecer pensando cuanto le hubiera gustado ver esto a mi Amelia, a mis padres y al señor Manuel a él le hubiera gustado ver a mi hijo crecer, me sentí afortunado y triste de poder ver a mi nieta, jugar con ella, contarle como era su familia y cocinarle panqueques como lo hacía un tiempo con mi familia unida. Pasaron un par de años y al fin había llegado el día, que era el fin y el principio como me decía el señor Manuel, lo que mi don concedido así sería mi muerte soñando, vi a todas las personas que quise en este mundo vi a la persona que más amé Amelia, recibiéndome con una sonrisa, al final el dicho de que "un día todos nos volvemos a reunir con nuestros seres queridos", se cumplía, vi por última vez a mi sombra que me mostro varias vidas y su fin, así que le di las gracias, me vio por un instante y me atravesó como dándome un abrazo, dando así fin a mi último respiro que apago mi vela de vida.
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