Capítulo 32

1538 Palabras

Terminé de guardar mis cosas en el enorme ropero y me fui a la cocina; madre e hijo se callaron al verme llegar y la señora Rosa echó el agua caliente en las tazas ya preparadas. Miré a Daniel, él me cerró un ojo, no estaba enojado, seguía igual que siempre. Yo le sonreí de vuelta y me senté. Supongo que el juego de miradas entre él y yo no pasó desapercibido para la señora Rosa, pero no dijo nada. Terminado el desayuno, Daniel me invitó a conocer el campo, su mamá lo apoyó, así que me fui con él. Me llevó al garaje, allí había tres automóviles. Uno, en el que fue a Antofagasta; una camioneta todo terreno gigante y una especie de furgoneta. Me hizo subir a la camioneta. El terreno era grande, hermoso. La vegetación me llamaba mucho la atención, nunca había visto tantos árboles juntos.

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