CAPÍTULO 38

2148 Palabras

Gwyneviere regresaba de realizar un trabajo para Kim, de Emyrddrin. Ya era entrada la noche y se sentía cansada. Estaba por entrar a su casa cuando la oyó. –Gwyn –dijo. –¿Qué sucede, Nimh? Estás cubierta de sangre. Nimh todavía tenía manchas de sangre seca de Mordred sobre su piel. –No es mía –dijo ella. –Lo sé, puedo olerlo. –No puedo seguir, Gwyn. Ya no –dijo, moviéndose lentamente hacia ella. –¿Qué ha pasado? –No vengo a pedirte que me aceptes en tu vida. No es eso. Sólo quiero decirte que eres una gran persona y te admiro. Espero que puedas perdonar todo el mal que he causado. Gwyneviere observó la daga que Nimh sostenía en una de sus manos. –¿Está Arabella aquí? –preguntó Nimh. –No, todavía está con sus abuelos. ¿Qué estás por hacer Nimh? –Perdóname, Gwyn. Todavía te amo.

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