EL SUEÑO DE NIMH Nimh había dormido toda la semana. Sus hijos iban de vez en cuando a observarla a su alcoba y besaban su frente. Ese día abrió los ojos y no se sintió tan cansada, así que decidió levantarse y alistarse para dar un paseo. Miró por la ventana y vio que el sol estaba dando la vuelta de nuevo. A esas horas, sus hijos mayores estarían jugando en el bosque. Cuando volvían del bosque siempre tenían el mismo olor. Tierra, hierba, insectos, y olores mezclados de otros niños, pero había un aroma particular que le recordaba a ella. Un día, de pronto, habían comenzado a volver a casa con ese olor. Eso quería decir que todos los días jugaban con la pequeña Arabella. Jamás se los había mencionado a los niños. Arabella olía como a Gwyn y a su padre, pero su aroma era exclusivo de ella.
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