—¿Entonces? —Cleyton los miro a los dos impaciente —¿Quién me va a convertir? Erian y Charlotte intercambiaron miradas, era obvio que para ambos aquello era toda una sorpresa Erian se aclaro la garganta —Ninguno de los dos lo haremos…—Se cayó abruptamente cuando el cazador volvió a apunto su ballesta en dirección a él —No voy a esperar que un chupasangre entienda mis razones, no es puro egoísmo, estoy dispuesto a sacrificarme, le hare un bien a la humanidad —Aclaró él — Seré más fuerte y podre acabar con el mal que ejercen los de tu clase, a cambio te concederé el descanso eterno rápidamente, lo prometo. El labio de Erian se crispo con ira —Basta, solo cierra la boca —Murmuró él en un bajo gruñido El cazador lo miro con el ceño fruncido —Veo que no planeas cooperar... —Murmuró Cley

