—¡Esto es genial! Erian sonrió ante el entusiasmo de Charlotte, conduciéndola hasta una mesa libre donde se sentaron. Su idea había sido excelente. Normalmente no iba al “Bite me”— un club privado exclusivo para vampiros, abierto desde el ocaso hasta el amanecer—, pero había comprendido los deseos de Charlotte. Él mismo también lo necesitaba. Luego de pasar varias noches sin poder dormir, sufriendo de erecciones continua estaba segura de que en algún momento bien hubiese perdido al cabeza, salvo aquel intimo encuentro hace dos noches ambos se habia repelido como la peste, Charlotte habia levanto un muro de cemento entre ellos, a menos que fuera para prácticas beber sangre permanecía totalmente alejada de él ¿Y podía culparla? El mismo le habia dicho que todo aquello habia sido un error,

