Fue entonces cuando vieron por primera vez a la “anciana”. Era ciertamente pequeña, delgada y frágil, pero no tenía más de cuarenta y cinco años. Una chica de unos quince años salió de la casa con una gran bandeja de platos, que depositó en una alfombra del patio. Repitió el acto varias veces. —”¿Es tu hermana, Asmara?”, preguntó Young. —“Sí, hoy se ha quedado en casa para ayudar a mamá a preparar nuestra llegada”. La llamó y presentó a Aisha a sus amigos, luego Sophie y Alice fueron con ella a ayudar. La comida no dejó de llegar en toda la tarde y hasta la noche, tal era la magnitud del acontecimiento de la llegada de Asmara a casa y la visita de sus amigos, falang y tailandeses. Los amigos y la familia pasaron por allí por afecto a Asmara, así como por curiosidad por el falang, pero s

