Por hacer la maldad, la señora Esperanza le comentó al señor Ferreira que Zayda carga en su vientre al primer bisnieto de la familia. El señor se puso furioso y al día siguiente fue a la empresa para enfrentar a Arnaldo. —Abuelo, que gusto de verte en mi oficina—. Saludó Arnaldo, abrazándolo con cariño. —Eres el mejor abuelo del mundo—. Alago. —Guarda silencio muchacho—. — ¿Acaso no tienes un poco de vergüenza por lo que has hecho?— Dijo enojado. —No sé a qué te refieres, abuelo. —Me refiero a esto—. Dijo el señor, batiendo en el aire un papel. —¿No te da vergüenza ser un hombre casado y embarazar a otra mujer?— cuestiona, lanzando a su cara aquel mismo ultrasonido que Zayda le mostró anteriormente. —Abuelo, esto es completamente falso—. Se defendió. —Dime si te acostaste con ella.

