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873 Palabras

Finalmente, Madison regresó a casa, temiendo que el hombre la interrogue o, por accidente, busque en su cartera alguna evidencia de que ella le está siendo infiel y descubra lo del embarazo. Arnaldo ya estaba desesperado por su tardanza, pero su orgullo no le permitía hacerle una maldita llamada y preguntar si en realidad se encuentra bien o tan siquiera para comentarle que está muy celoso de que ella esté fuera de casa con otro hombre. —¿Ya te sientes mejor? Espero que hayas tomado tu medicamento a tiempo, de lo contrario, el dolor empeorará. —Comentó, al verle sentado en el sofá y con la televisión encendida. —Si estoy bien o mal, eso no es algo que a ti te importe, no lo vuelvas a preguntar. —Respondió en forma despectiva. —Tienes razón, tú y yo compartimos el mismo sentimiento, nos

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