Al enterarse de que su amiga ya había regresado, Maximiliano decidió hacer un viaje de emergencia por dos días. Necesitaba saludarla, disculparse y pedirle perdón en persona por no haber estado a su lado cuando sucedió la muerte de su abuelo. Da la casualidad que los esposos entraron a almorzar en un prestigioso restaurante y justo allí también se encontraba Maximiliano, que hace apenas una hora había llegado a la ciudad. Lo bueno es que nadie conoce de su relación con Sebastián y, al ver al hombre, decidió jugarle una broma. Maximiliano se acercó a la mesa donde se acababa de sentar la pareja y saludó muy coqueto a la mujer. —Hola, querida Madison. —¡Ah, Maxi!, qué bueno verte de nuevo. ¿Cómo estás? —Saludó la chica con mucha emoción, poniéndose de pie y abrazándolo. —Extrañándote, qu

