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655 Palabras

Esa mañana salieron temprano de casa y pasaron desayunando en un restaurante al que Madison jamás pensó que un día entraría. Luego se dirigieron a la mansión Ferreira, en donde les estaba esperando con ansias el abuelo. En cambio, la madre de Arnaldo no está contenta de ver a su nuera tomada del brazo de su precioso hijo. Al verlos tan sonrientes tuvo miedo de que ya se estuviera enamorando de la mujer pobre y por ende su fortuna se vaya a pique. El almuerzo estaba servido sobre una enorme mesa de cristal. Entre pláticas graciosas se acercaron para dar inicio al maravilloso banquete, hasta que el timbre de la casa sonó y fue el inicio de una desgracia. —Ah, esa debe ser Zayda, la he invitado a compartir con nosotros. Lo siento, no lo había informado porque lo había olvidado. —mintió. —

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