Es lunes, la luz del sol entra por la ventana de Valeria lo cual normalmente la anima pero en este momento se siente demasiado agotada, no recuerda porque razón en particular pero asume a que se debe a que en los últimos meses se ha salido de su rutina, hacer el amor con Ricardo definitivamente era un placer pero era horas que ya no dedicaba a dormir y quizá le estaba pasando factura, de repente sintió los pasitos de su niña acercarse, —mami, que llegamos tarde levántate—, le dijo Laura restregándose los ojos. —Es verdad amor, ya me voy a levantar—, en ese momento sonó un mensaje en el teléfono y tal como lo imaginó era Ricardo para avisarle que ya había salido para Lisboa que luego le enviaba un mensaje para ver cómo iba su día. —¿Quién es Mami? ¿Ricardo?, dile que lo saludo. —Está bi

