Solimara está desesperada deambula por la calle, su decisión está tomada es su hijo así no haya sido concebido de la mejor manera, pero igual necesitaba hablarlo con alguien, con su hermana, su mayor apoyo, su mejor amiga, así que le llama. —Valeria se que estas en el trabajo pero te necesito, no te asustes no es nada grave te espero en Cafelito —¿Por qué estás llorando? ¿qué ocurre? —No quiero decírtelo por teléfono. —Está bien, espérame voy a pedir permiso y voy hasta allá, Valeria estaba nerviosa que pudo haber ocurrido para que esté tan alterada. Habla con el capitán para pedirle permiso, el cual al verla tan nerviosa piensa mal, ata cabos y de manera suspicaz se imagina que algo no le está contando, comienza a quebrarse el cráneo sobre Solimar, pero ya la ha llamado varias veces

