Por sus trabajos Felipe y Solimar solían despertar muy temprano y ese dia no fue la excepción, despertar abrazados después de una noche de entrega y pasión se sentía muy cercano a la felicidad pero él sabía que por ahora no podía cantar victoria, pues ella arrastra el trauma de encontrar a su futuro esposo y dama de honor teniendo sexo el dia antes de su boda en su propia casa y cama, habia destruido su confianza, pero esta vez intentaria ser fuerte por los dos. Felipe la besó con ternura mientras acariciaba la pierna que lo abrazaba la sentía suya, y quería que ella también disfrutara de la entrega que él estaba dispuesto a dar, así que perezosa seguía sin terminar de despertar hasta que el juguetonamente le pellizco la nalga. —Vamos preciosa te dejo en tu casa para que puedas cambiarte

