Me fumé dos cigarrillos más y procedí a entrar en casa, eran las dos de la madrugada y me sentía mareado. Pasé por la habitación de mi pequeña y ahí estaba, dormida como un angelito. — Daddy... — Soltó en un susurro — Ven por favor, no puedo dormir... quiero estar contigo.2 Mi corazón dio un vuelco al escuchar sus palabras. Entonces, para complacerla a ella, entré y me senté a su lado. Narra Lara Se sentó al lado mío y pude sentir su increíble perfume de siempre abanicando mis fosas nasales con un toque a cigarrillos. — ¿Qué ocurre preciosa? — Preguntó dándose palmaditas en su regazo para que me sentara. Y así hice, me acomodé en su regazo y me dio un tierno beso en los labios. — Siento la necesidad de estar contigo, no quiero separarme de ti... — Dije tímidamente. — Si quie

