Mientras estuvieron un rato debatiendo sobre el fútbol en el sofá mientras bebían cerveza, yo me quedé en el comedor apartada con el portátil mientras hacía videollamada con Katheline y le contaba como fue mi día. — Que intenso, parece de película — Abrió los ojos como platos cuando acabé de contarle todo y siguió dándole mordiscos a su hamburguesa. — ¡Eres una gorda! — Le grité y reí. — Oye, debo alimentarme — Se quejó y se rió. — Debo de decir que estoy muy orgullosa de ti, veo que tu vida últimamente ha cambiado para mejor notablemente. — La verdad es que sí, pero te echo de menos, me faltas tú — Hice un puchero y ella igual. — Ooh... Te amo — Hizo un corazón con sus manos y yo le tiré un beso. — ¿Y cómo te fue a ti el día? — Le pregunté curiosa, la vida de Katheline (como diría Au

