Cuanto John se fue, Harvey me cogió como si fuera una pluma y me puso sobre él, comenzando a restregarme sobre su ya duro m*****o. En ese instante, sonó mi teléfono, interrumpiendo nuestro momento. — No vayas, por favor... Lara no... Estoy harto de interrupciones — Jadeaba Harvey excitante contra mi oído y me daba seguidamente mordiscos y lamidas a mi cuello mientras me sobaba el culo. — Seguro que es mi madre... Déjame cogerlo... Sólo será un momento... — Jadeé al igual que él, intentando librarme de su agarre, pero estaba demasiado excitada por los refregones que me estaba dando contra su dura masculinidad. — Porfavor Lara... No... — Me suplicó. Y en un esfuerzo por no dejarme llevar, me levanté de su regazo en dirección a mi teléfono, a lo mejor es algo importante. Él se quejó. Des

