En secreto de Esther, de lord Calen, Flor, y del rey, Meredith y el príncipe Drystan estaban comenzando a tener encuentros fortuitos con la intensión de conocerse mejor, donde la gran mayoría de los casos terminaban en largas conversaciones nocturnas, siendo aquella una decisión tomada primeramente por Meredith. El príncipe desde aquel primer beso deseaba intimar con ella de inmediato pero la doncella no lo permitió, ya que, al ser su primera vez, la pelinegra deseaba conocer mejor a su inesperado destinado antes de entregarse a él por completo. «Toc, toc, toc, toc». Escucha la doncella el toqueteo silencioso de la puerta de sus aposentos. La chica en ese instante se encontraba en pijamas, había sido un largo día, y en la puerta del frente se encontraba los aposentos del rey y la reina

