Me acorrala contra la pared del ascensor y pega su cuerpo al mío. —Moría de ganas por verte nuevamente —habla entre dientes y yo saco el arma de mi bolso para apuntarle, con lo cual logro que se aleje—. Mejor ten cuidado, podrías lastimarte —cargo el arma. —No te tengo miedo, Samuel —aprieto mis dientes—. ¿Qué mierdas quieres en mi empresa? —A ti —se acerca y lo empujo con una patada en la entrepierna—. Hija de puta —murmura sosteniendo su entrepierna pero luego saca un arma y me apunta—. Ahora estamos en igualdad de condiciones —le disparo en la mano y su arma cae al suelo. —Creo que ya no hay tal igualdad de condiciones —tomo su arma y la guardo dentro de mi bolso—. ¿A qué vienes, Samuel? —hablo entre dientes. —A deshacerme de ti y mi primo —parpadeo varias veces. —Eso te será un p

