Como a la velocidad de un rayo, el joven Alberto bajó de su auto, dejándolo mal estacionado en la carretera, pero eso no le importó y corrió detrás del hombre que carga el cuerpo de Clara Isabel. Su esposa Yeni no se quedó atrás y salió corriendo junto a él, ella llora desesperada al ver que un líquido rojo se escurre del cuerpo de su amiga y cae directo al suelo, dejando una hilera de esa mancha, en el camino hacia la emergencia ella va rezando para que papá Dios le permita a la chica vivir mucho más y que su bebé en el vientre se encuentre bien de salud. —Alberto, llámale al esposo de ella para que esté al tanto. —Suplica la chica mientras caminan a paso apresurado detrás de aquel hombre. —Sin embargo, él no le quiere avisar por teléfono, él quiere ir personalmente para decirle unas cu

