Samuel Muller habia decidido abandonar su manada para casarse con la mate que había encontrado, de ser el futuro lider de la manada Graygoats se había convertido en un lobo solitario para poder casarse con la mujer que la luna le había prometido, una mujer humana, un completo tabú, un misterio que él no quería descubrir, estaba tan enamorado de aquella mujer que haría lo que fuera por ella, renunciar a ser el alfa NO era nada en comparación con renunciar a su MUJER, su luna, la razón de su existencia, al fin y al cabo podrían formar una nueva manada por su cuenta, una en la que las cosas se hicieran de manera diferente.
Pero lo que Samuel no sabía era que en el futuro esa decisión le saldría muy cara, su Beta, su Delta y su Gamma habían entendido su decisión pero la mate que su manada había elegido para él JAMÁS perdonaría el hecho de ser rechazada por una simple humana y por ello haría hasta lo imposible para eliminar cualquier obstáculo entre ella y su Alfa, por eso se encargó de preparar un plan para conseguir lo que quería, en aquella cruel venganza una pequeña cria de lobo quedó huerfana y la mujer que algún dia el alfa Muller amó quedó en pedazos, perdonar para él ya no sería una opción y renunciaría por completo a todo lo que una vez fue, esa noche con lágrimas en los ojos le pidió a la luna que sellara el lobo que había en su hija y emprendió una matanza contra la familia de Emeline a quien dió caza como venganza, y decidió vivir el resto de su vida en el mundo humano creando identidades falsas para su hija y para él, Emma era lo unico que le quedaba y no permitiría que nada ni nadie le hiciera daño.
Samuel sabía por otro lado de que no podría ocultarle a su hija la verdad de su historia eternamente, por suerte aunque sus vecinos sabían sobre su pasado como un hombre bestia lo aceptaron después de lo ocurrido, por supuesto no todos los hombres bestia eran malos y Sam como le dicen sus vecinos, era uno de los buenos.
— Voy a protegerte Emmy, aunque sea lo ultimo que haga — fue la promesa que Sam le hizo a su hija después de todo lo que sucedió
Emma se convirtió desde ese momento en el motor de la existencia de su padre y en todo lo que él tenía en su vida, por supuesto aquello era una gran responsabilidad considerando que era la nieta del alfa de la manada Graygoats e hija de quien debía haber Sido el alfa de la manada, pero aquello sería un secreto por tanto tiempo como fuese posible después de todo Sam estaba seguro de que después de haber cometido lo que se consideraba Tabú, su padre lo rechazaría por completo y a la descendencia que fuese que saliera de allí, y aunque dijera que aquello no le importaba la verdad era que le dolía que su pequeña Emmy fuese rechazada por alguien que debía protegerla.
Su situación sin duda alguna era más que complicada pero tenía que aguantar todo aquello si quería mantenerla a salvo, por supuesto sabía que su lado de alfa haría que su hija lo detestar en ocasiones ya que estaba acostumbrado a dar órdenes y a no recibir un no por respuesta, su palabra era ley y en el caso de su hija era realmente imperativo que lo fuera, después de todo eran lo único que el otro tenía.