Llegó el día siguiente, sabía que debía de levantarme para ir a la escuela pero, ver su rostro de esa forma me era casi imposible. Como deseaba que las cosas en este lugar sean menos complicadas, de hecho, podría darlo todo para pasar todos los días de esta forma con ella. Me levanté con cuidado de la cama y fui directo hasta el cuarto de mis padres para saludar y despedirme de ellos; la rutina del día. Enseguida volví a mi habitación y a liste la ropa necesaria. Ya faltaba menos de una hora para marcharme a la escuela así que solté un suspiro y me acerque a ella para darle un beso en la mejilla. —Buenos Días… — Susurre tratando de no despertarla pero, eso había sido todo lo contrario. Sus manos recorrieron mi cuello y me acerco a sus labios para besarla. Definitivamente esta chica tenia

