MALCOM WEST Al fin tuve el valor de confesarme ante ella y decirle cuanto la deseo, deseo su amor, su mirada, su sonrisa, todo. Esos labios rosa que tanto quería santirlas, son más deliciosas de lo que me imaginé. La subí a mi regazo sin separar nuestros labios, el calor subió muy rápido y ya estaba demaciado exitado. ¿cómo hace para exitarme tan rápido? El deseo aumenta a cada caricia. Sus suaves piernas, su diminuta cintura, su cuello donde puedo captar mejor su aroma y dulzura. Que mierda me estaba pasando con ella. Besé su cuello dejando mordiscos, y entonces la escuché, escuché un gemido proveniente de ella, el sonido melódico que me hace explotar al instante. Le arrebate su pijama salvajemente, contemple su hermoso cuerpo y lo confirmé ,es perfecta. — espera —la escuché decir

