Es miércoles por la tarde y mi madre me ha traído a la funeraria. Cuando me dijeron lo que paso no me la creía, llame a Byron muchas veces pero no me respondía. Busque con la mirada y no esta más que Ben. —Hola Arianna.—Lo abrace, se ve muy mal.—Gracias por venir. —Por nada ¿Donde esta Byron? —En la cafetería, esta mal.—Lo ubique en una mesa al fondo solo, su cabeza está sobre la mesa y sus manos sobre su nuca. —Hola.—Me senté frente a él.—Lamneto lo que paso.—Al levantar su vista a mi se soltó llorando, se levantó para correr a mi y tirarse en el piso de rodillas y abrazarme. No tengo la menor idea de que decirle. Jamás he pasado por momentos así y no soy buena hablando. —Lamento haberme ido así de tu fiesta pero no podía quedarme. Tu familia no me quería ahí. —No hablemos de eso.

