Con el secreto de Diego al descubierto, la vida de la pareja en San Rafael pegó un giro que ni te cuento. La buena onda de la gente los bancaba, pero ahí nomás venían revelaciones que les iban a tirar el libreto.
Una tarde, mientras caminaban por el muelle, Diego se largó a contar más detalles de su pasado. "Che, Isabel, hay algo más que tenés que saber. Hay gente de mi vida anterior que capaz quiera meter bardo. Necesito que estés lista para cualquier cosa que venga."
Isabel, medio sorprendida pero con actitud, le contestó: "Diego, lo que sea que haya en tu pasado, estoy acá porque te quiero, y juntos vamos a enfrentar lo que venga."
Con esa promesa, Diego se sintió aliviado. Sabía que el camino iba a tener sus baches, pero tener a Isabel de su lado le daba fuerza para encarar cualquier tormenta que se avecinara.
En los días que vinieron, apareció un viejo amigo de Diego, Alejandro. Un tipo de negocios con una historia parecida de guita y compromisos familiares, Alejandro había visto el cambio en la vida de Diego desde el principio. Pero resulta que las intenciones de Alejandro no eran tan claras como Diego esperaba.
En una cena en el restaurant de Isabel, Alejandro largó la posta. "Diego, ¿de verdad pensás que podés dejar atrás tu pasado? Hay expectativas, responsabilidades que no podés pasar por alto. ¿Vas a mandar todo al carajo por este amor de verano?"
Diego, sintiendo la presión, le tiró la pelota a Isabel. "Che, Isabel, vamos a tener que lidiar con quilombos, pero estoy dispuesto a bancármela para estar con vos."
Isabel, re jugada en su apoyo, dijo: "Diego es mucho más que su pasado. Nuestro amor es posta, y no voy a dejar que nadie lo tire abajo."
Alejandro, a pesar de insistir con sus ideas, se retiró esa noche sin lograr desestabilizar del todo la relación. Diego e Isabel resistieron el primer sacudón, y su amor salió fortalecido, bancándosela frente a la adversidad.
En los días que siguieron, la pareja se puso las pilas para fortalecer su conexión. Se mandaron a explorar la isla, creando recuerdos que no eran solo de verano, sino de la vida que estaban armando.
Una noche, caminando por la playa con un cielo lleno de estrellas, Diego se frenó y agarró la mano de Isabel. "Aunque el camino sea difícil, estoy agradecido de tener a alguien como vos a mi lado. No sé qué nos depara el futuro, pero quiero encararlo con vos."
Isabel sonrió, sintiendo el amor y la determinación en las palabras de Diego. "Juntos, la remamos contra viento y marea. Nuestro amor es más fuerte que cualquier tormenta."
La historia de "Bajo el Sol de San Rafael" seguía adelante, explorando la resistencia del amor en medio de secretos y desafíos que pintaban inesperados. La isla, testigo de su historia, todavía guardaba más capítulos por contar bajo su solcito cálido. ¡Qué quilombo, che!